
Sabías que Moscú tiene más de un Kremlin? El Kremlin de Izmailovo es el segundo Kremlin de Moscú y uno de los encantos de la capital aunque es poco conocido entre los extranjeros.
El Kremlin de Izmailovo no tiene nada que ver con los monumentos históricos de Rusia. Este complejo de edificios fue terminado en el año 2007 después de 10 años de obras, y alberga detrás de sus muros entre otros edificios dos reconstrucciones del palacio Alexei, residencia de los zares y de la Iglesia de San Nicolás, ambos edificios de madera en estilo ruso tradicional y con todos los detalles arquitectónicos de los edificios originales.
Historia del pueblo de Izmailovo
Hace varios siglos las tierras de Izmailovo pertenecían a la familia real Romanov. Durante el reinado del padre de Pedro I, Izmailovo se encontraba por muy fuera de Moscú. El rey disfrutaba de la caza en los bosques del lugar y desarrollaba la agricultura en la hacienda.
Fue en este lugar, Izmailovo, donde el pequeño Pedro I encontró un viejo barco inglés abandonado que le llevó a la idea de construir una potente flota naval rusa.
En los años setenta Izmailovo se convirtió en un famoso mercado de pintura al aire libre. En el parque de Izmailovo los pintores exhibían sus obras y los artesanos vendían los mejores souvenirs de todo Moscú. Muchos moscovitas acudían a Izmailovo en busca de pinturas, cerámicas, antigüedades y libros de coleccionista.

Posteriormente las autoridades planearon construir en el territorio del Kremlin de Izmailovo un conjunto de hoteles y después un centro teatral para los artistas, pero las dificultades de financiación hicieron que todos esos proyectos finalmente se abandonaran.
A finales de la década de 1990 en Izmailovo comenzaron a construir una iglesia, puestos comerciales y una sala de exposiciones, pero en 2005 se produjo un gran incendio y las llamas destruyeron una gran parte de los edificios, así que el conjunto tuvo que ser reconstruido con un ambicioso proyecto que creó un hermoso complejo de palacios de estilo ruso tal como conocemos ahora.
Qué ver en el Kremlin de Izmailovo
Actualmente el territorio del Kremlin alberga su famoso mercado de artesanía tradicional así como iglesias, restaurantes, varios museos y también talleres dedicados a presentar a los visitantes los oficios tradicionales de la antigua Rusia.
Iglesia de San Nicolás

Atravesando el puente y pasando entre dos torres majestuosas entramos al territorio del Kremlin.
Detrás de la entrada se encuentra la Iglesia de San Nicolás, de unos 46 metros de altura, que está considerada como la iglesia de madera más alta de Moscú. En este lugar se celebran actos litúrgicos los domingos y los días festivos ortodoxos en la iglesia.
Palacio de la comida rusa

Frente a la Iglesia de San Nicolás se encuentra el Palacio de la comida rusa que fue construido como una réplica del Palacio del zar Alexei ubicado en el parque de Kolomenskoye.
Las salas del palacio están pintadas en estilo Khokhloma y pueden recibir hasta 1.000 invitados, lo que atrae a un gran número de personas que desean celebrar en este lugar bodas y eventos de todo tipo. En el sótano del palacio se encuentran unas bodegas conectadas por un paso subterráneo con la Iglesia de San Nicolás.
Te recomendamos subir al mirador del Palacio de la comida rusa para disfrutar de las maravillosas vistas del Kremlin. Es una actividad impresionante y completamente gratuita.
Museo de la historia del vodka

En este museo podrás descubrir algunos secretos de la tecnología empleada para la producción de vodka; te explicarán de los ingredientes de esta bebida nacional, su influencia durante el curso de la historia de Rusia y la adicción al vodka que tenían algunos representantes de la dinastía real.
Además podrás ver una enorme colección de botellas antiguas de vodka de diferentes formas y tamaños, así como disfrutar de esta fuerte bebida durante una degustación.
Museo del pan

La exposición del Museo del pan muestra los diferentes tipos de pan que se han ido elaborando en distintas épocas de la historia hasta principios del siglo XX, y alberga en su colección alrededor de 1000 objetos de exhibición.
Aquí conocerás la historia del pan ruso, las antiguas técnicas de producción y las recetas especiales del mismo. Además el museo tiene un buffet donde se puede comprar pan de jengibre y otros pasteles tradicionales rusos.
Palacio de la boda

El Palacio de la boda № 5, también llamado como el Palacio de la Felicidad, es uno de los más jóvenes registros civiles de Moscú. Es un lugar perfecto para aquellas parejas que sueñan con tener una boda de cuento de hadas.
Campanario

Puede decirse con certeza que el Campanario es uno de los mejores miradores del Kremlin de Izmailovo. Desde su cima se disfruta de un excelente panorama sobre los llamativos puestos comerciales del Kremlin, las torres de madera, la Iglesia de San Nicolás, y todo el pintoresco parque que se abre a sus espaldas y donde podemos encontrar también un bonito lago.
Otro elemento destacado del edificio es la colección de antiguas campanas que fueron fundidas durante los siglos XVII y XX.
Museo de la historia de la flota rusa

La historia de Izmailovo está íntimamente relacionada con el nacimiento de la flota rusa, por lo que existe un museo en el Kremlin de Izmailovo que habla de los primeros pasos de la creación de la armada imperial rusa.
La exposición del museo presenta unos modelos de veleros de combate, que son copias precisas de las naves originales. Hay también copias de las naves a bordo de las cuales los marineros rusos circunvalaron el globo terrestre y realizaron grandes descubrimientos geográficos.
El centro del museo es la exposición dedicada a la hazaña del crucero Varyag. Otra sala está especialmente dedicada a la historia del velero de Krusenshtern, donde se utilizaron piezas genuinas del interior de los camarotes para ambientar la muestra.
Además los amantes de los temas marineros podrán contemplar entre otros objetos un uniforme militar, una colección de puñales, varios modelos de buques, una maqueta de un cañón de la nave a tamaño natural y varios diarios de marineros. La exposición se centra principalmente en la importancia de la flota en la guerra entre Rusia y Japón de 1905.
El museo está ubicado en el territorio del Kremlin junto a la orilla del estanque Serebryano-Vinogradny.
Talleres en el Kremlin de Izmailovo

El Kremlin de Izmailovo alberga una inmensa variedad de talleres y clases tanto para niños como para adultos. En estos espacios se pueden recibir clases de cerámica, de herrería, de fabricación de velas decorativas, taller de pan artesano y muchas más cosas curiosas relacionadas con la Rusia antigua.
Mercado de Vernissage en Izmailovo

La más grande exposición de arte, decoración y antigüedades se encuentra en el Vernissage de Izmailovo. Es un lugar interesante para pasear, mirar y comprar algún recuerdo a precios muy económicos.

Ir al mercado de Izmailovo es para mucha gente como visitar un museo histórico. En el mercado de pulgas se pueden ver largas de puestos pintorescos con artículos militares del siglo pasado, vestidos, lámparas de queroseno, platería, muñecas rusas, samovares, cuadros antiguos y muchos más objetos cotidianos de épocas pasadas de la historia de Rusia.
Cómo llegar al Kremlin de Izmailovo
El Kremlin de Izmailovo está situado cerca del metro «Partizanskaya» de la línea 3 (azul). Al salir del metro y tras caminar unos 800 metros podrás ver un puente y la puerta principal del Kremlin de Izmailovo.
Sin embargo si vas entre semana hay muchos espacios cerrados por lo que solamente si vas en fin de semana podrás encontrar todos talleres abiertos, más gente entre los puestos y más oferta de souvenires en las tiendas.
La entrada al territorio del Kremlin de Izmailovo es gratuita, solamente tendrás que pagar por las entradas a los museos.
Katya Clapp Я приехала в Москву ранним утром. Поезд прибыл на Казанский вокзал, и первое, что я почувствовала, был запах креозота, холодного воздуха и кофе из маленького киоска. У меня был только один рюкзак и адрес хостела где-то на Чистых прудах.
Я не поехала сразу туда. Я оставила вещи в камере хранения и пошла пешком. Мне хотелось увидеть Красную площадь первой.
Я шла по Мясницкой, и город был еще сонный. Потом я свернула случайно — не на Никольскую, где идут все туристы, а в какой-то переулок. Кажется, это был Кривоколенный переулок. Тихий, с желтыми домами, с облупившейся краской, с арками, в которых прятались коты. И тогда я поняла, что Москва — это не только открытки. Это город переулков.
Я вышла на Красную площадь через Воскресенские ворота, и у меня перехватило дыхание. Я стояла и не могла двигаться.
Передо мной был Собор Василия Блаженного. Я видела его сто раз на фотографиях, но никто не говорит, какой он маленький и одновременно огромный. Какой он цветной, как пряничный домик. Его купола — как будто их вылепили руками. Я стояла и смотрела на каждую плитку.
Слева от меня был Исторический музей из красного кирпича, тяжелый, как крепость. Справа — ГУМ. Я зашла внутрь просто чтобы согреться, а там пахло советским мороженым и дорогими духами. Свет падал сквозь стеклянную крышу на три этажа.
А потом я вышла обратно на площадь и просто села на брусчатку у Лобного места. Я знаю, что там нельзя сидеть, но тогда было пусто. Я смотрела на Кремлевскую стену, на Спасскую башню с часами. Слушала, как бьют куранты. Каждые пятнадцать минут.
Я обошла площадь по кругу. Зашла в Казанский собор — маленький, золотой, очень тихий. Там горели свечи и пахло воском. Женщина продавала там иконки и шепотом сказала мне: “Приложись”.
Потом я пошла в Зарядье. Парк висит над рекой. Оттуда виден весь Кремль, и река, и высотка на Котельнической набережной. Ветер был такой сильный, что у меня улетела шапка.
Но самое главное началось потом. Я не хотела возвращаться на площадь по той же дороге. Я пошла в сторону Китай-города.
Я нашла Ивановскую горку. Это самое красивое место, о котором не пишут в путеводителях. Хохловский переулок, Колпачный, Старосадский. Там стоит лютеранский собор Петра и Павла — готический, как будто из Берлина. Там есть дом с атлантами, которые держат балкон уже сто лет. Там есть Морозовский сад, закрытый, но если заглянуть через решетку — видишь заросший сад, где когда-то гуляли дворяне.
Я заблудилась в этих переулках. И это было лучшее, что случилось. Я нашла булочную, где пекут калачи по старому рецепту. Нашла двор, где на стене была мозаика с космонавтом из 60-х. Нашла церковь Святого Владимира в Старых Садех, спрятанную между домами, так что ее почти не видно.
Вечером я снова вернулась на Красную площадь. Уже стемнело. Включили подсветку. Кремлевская стена стала золотой, ГУМ светился, как дворец, а купола Василия Блаженного горели в темноте.
Я стояла посреди площади, совсем одна в своей голове, хотя вокруг были люди. Китайцы фотографировались, дети бегали, охранник ходил туда-сюда. А я просто стояла и чувствовала, как этот камень под ногами хранит все. И парады, и слезы, и поцелуи, и революции.
Я приехала в Москву на три дня, а осталась на две недели. Я каждый день приходила на Красную площадь. Не потому что там надо отметиться. А потому что я не могла без нее. Я садилась на лавочку у Исторического музея, пила кофе и смотрела, как меняется свет на кирпичах.
Москва не открылась мне сразу. Сначала она показала мне площадь — красивую, парадную, открыточную. А потом отвела меня за руку в свои переулки, где пахнет сыростью, старыми книгами и свежим хлебом. И сказала: смотри, вот я настоящая.
¡Hola Katya! Muchas gracias por contarnos tus impresiones sobre el paseo por Moscú.
отлчная инфорамция ко всем поздравлниям.
Добрый день María!
Мне очень приятно, что было полезно.